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En la primera entrega de ¿Cómo domesticar un caballo? hablaba de las caracterÃsticas principales que poseen los equinos como individuos y como funcionan dentro de su grupo social, caracterÃsticas que considero muy útiles para lograr la comprensión y el acercamiento al animal a fin de permitirle que confÃe en usted para poder finalmente considerarlo domesticado.
Hoy voy a escribir acerca de otro de los temas importantes a la hora de entrenar un caballo; se trata de la relación que debe crearse entre el domador y el animal; es éste un trabajo bastante arduo y se necesita sobre todo de mucha paciencia, ya que es normal que el animal se rebele o que parezca como si no lo entendiera.
Los caballos jovenes son más rebeldes pero a la vez pueden ser sumamente "llevaderos" una vez que comprenden que usted viene en son de paz.
Una vez que ha tomado la decisión de dedicarle muchas horas a un trabajo que no dará resultados gratificantes en un plazo corto, tenga en cuenta los siguientes pasos y es probable que no fracase en sus objetivos.
1)Deje al animal libre en un sitio de unos 10 metros de largo por 6 metros de ancho; luego entre junto a él.
2)Comience a hablarle, debe hacerlo claramente, en tono bajo y tranquilo pero seguro. No se acerque al animal, háblele de lejos, pero asegúrese de que éste entienda que es a él a quien usted se está dirigiendo, porque de esta manera comenzará a acercarse.
3)Una vez que el caballo se acerque, quédese quieto, deje que el animal lo huela, lo investigue, cuando vea que ha ganado confianza en usted sepa que es el momento en el que usted debe intervenir (esto puede llevar muchas horas, incluso dÃas...puede que al animal le de mucho miedo acercarse, pero no se dé por vencido).
4)AcarÃcielo suavemente, no haga movimientos bruscos pues estos pueden ahuyentar al caballo y muchas horas de trabajo habrán sido echadas a la basura y habrá que recomenzar desde el pincipio.

Intente hacer este trabajo en momentos en los que usted esté relajado, sin problemas circundando su mente y dedÃquele todos sus sentidos a esa relación que quiere establecer con ese otro ser vivo.
Los caballos son muy sensibles y pueden percibir facilmente si usted está ansioso, angustiado o simplemente apurado y en ese caso puede que el suyo se resista más a "hacerse su amigo". Además no olvide que un movimiento brusco, una palabra subida de tono o una respiración acelerada pueden hacer que el animal pierda el interés e incluso ya no vuelva a recuperarlo esa tarde.
Tenga en cuenta que lograr establecer esta confianza y esta relación puede ser muy gratificante porque los caballos son animales sumamente cariñosos y confiables; pero además es muy util ya que una vez que él confie en usted, bañarlo, cepillarlo y ensillarlo serán tareas muy simples en las que no deberá emplear más tiempo del necesario para realizarlas correctamente.
Le recomiendo que siempre recuerde que un caballo nunca puede ser obligado a hacer algo, debe ser convencido para hacerlo.

UbÃquese del lado izquierdo del animal y colocar las riendas sobre su cuello a fin de que no caigan al suelo. Luego, mientras con la mano izquierda intenta colocarle el bocado, sostenga con la derecha la brida por la testera y entre las orejas. Si se resiste a abrir la boca, presione con el pulgar y el Ãndice muy suavemente justo donde termina la lÃnea de los labios, donde deberá, cuando el caballo finalmente seda, colocarle el bocado Una vez haya colocado el bocado, pongale la testera por detrás de la nuca mientras agacha las orejas hacia adelante. Finalmente tense las correas y prenda las hebillas. Para saber si la brida ha quedado bien colocada debe poder poner la mano entre el ahogadero y la cabeza del animal y dos dedos entre la muserola y la mandÃbula.
Ahora que entre su caballo y usted existe una relación, aunque le harán falta muchas horas para que se consolide, es momento de ensillarlo por primera vez.
No olvide que lo más importante es lograr que el caballo confÃe realmente en usted, eso decidirá el avance de la relación en el futuro, en base a ella logrará un córcel amigable, manso y cariñoso, o uno rezongón, hosco y hasta peligroso.

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