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Escrito por Patricia Alvarez
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Lunes, 19 de Octubre de 2009 20:33 |
Debido al enorme Ãndice de abandono animal, muchas veces las personas se encuentran en la tarea de hacerse cargo de un cachorro antes de cumplidas las primeras cuatro semanas de vida del mismo. Durante este perÃodo, el animal se alimenta únicamente de leche materna y, entonces es importante encontrar la manera de proporcionarle una correcta nutrición para permitir su crecimiento.
Es muy común, encontrar o recibir un gato huérfano o destetado antes de tiempo, y recurrir a la leche de vaca como primera opción para calmar su hambre. Sin embargo, esta leche no es lo suficientemente completa como para alimentar a un cachorro. Además, presenta caracterÃsticas muy diferentes a la de una gata, por lo que, puede producirle problemas estomacales. También existen numerosas fórmulas caseras, pero es recomendable recurrir a aquellos productos que, en la actualidad, nos ofrece el mercado elaborados para criar gatos recién nacidos y que imitan la leche de la gata, garantizándonos que el animal recibe los nutrientes que necesita.
Cumplidas las cuatro semanas de vida, el gato, comienza a ingerir alimentos sólidos. Es entonces cuando hay que poner hincapié en una dieta equilibrada, que asegurará el correcto crecimiento y una buena salud. El gato necesita un buen aporte de proteÃnas que obtienen en mayor medida de la carne. También son fundamentales las grasas de origen animal o saturadas, tanto para brindarles energÃa, como para poder llevar a cabo una serie de procesos quÃmicos de su organismo. Las grasas, hacen que el gato carezca casi totalmente de la necesidad de hidratos de carbono. Para que la dieta de un gato sano, esté completa, no debemos olvidar otorgarle la dosis correcta de vitaminas y minerales.
Pero, ¿qué pasa con la leche de vaca cuando el gato es adulto? Es muy frecuente creer que la leche es la base de la alimentación del gato. Y, si bien a ellos les encanta, además de ser rica en albúminas, proteÃnas y minerales, también contiene un alto grado en lactosa. Para poder digerir esta última, el intestino cuenta con unas enzimas llamadas lactasas, las responsables de convertir la lactosa en glucosa para que pueda ser absorbida por el tracto intestinal. El gato adulto posee muy pocas lactasas, lo que le dificulta muchÃsimo la digestión de la leche, no tolerándola y provocándole diarreas entre otros problemas intestinales.
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