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Escrito por Mordisquitos
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Lunes, 08 de Diciembre de 2008 13:45 |
Ding Shiying es una anciana china, residente en PekÃn, que lleva más de treinta años recogiendo mascotas abandonadas de las calles. A sus 80 años, Ding Shiying vive en su humilde casa del hutong Long Tou Jing de PekÃn junto a 242 gatos y 8 perros que ha ido recogiendo de las calles. Los hutong son barrios chinos que se caracterizan por ser callejones de viviendas bajas construidas con ladrillo gris, situadas cerca del lago Houhai.
En aproximadamente tres décadas, la vivienda familiar se ha convertido en un refugio de mascotas abandonadas, aunque los primeros inquilinos eran gatos recogidos por Ding, algunas personas también le han dejado con total irresponsabilidad algunas mascotas en la puerta para que se hiciera cargo.
"Siempre me han gustado los animales, pero no tuve mi primer gato hasta 1973, cuando traje a casa un minino que encontré en la calle y tenÃa problemas con sus patas".
Nada más abrir la puerta de la vivienda, el visitante puede sentirse algo incómodo por el intenso olor a felino, el olor corporal de los animales inunda el ambiente de la pequeña vivienda. Mientras Ding Shiying se ayuda con un bastón y vocifera en chino, un gato aprovecha para escaparse rápidamente por el resquicio de la puerta de entrada. A ambos lados de un pasillo se puede ver, a través de las ventanas de madera, un patio que conduce al final de la vivienda y para llegar hasta allà hay que moverse entre una hilera de gatos de todos los colores, tumbados en el suelo, acurrucados unos contra otros encima de una mesa, en el borde de las ventanas, ronroneando y dándose un lavado diario mientras se lamen las patas.
"Tras dejar mi empleo como médico por una dolencia pulmonar, entre 1973 y 1983, estuve trabajando en la universidad, de donde me traje siete gatos más", recuerda la anciana, quien llegó a convivir con una treintena de animales en aquellos primeros diez años. La llegada de nuevos gatos la llevó a reformar la casa familiar, donde habÃa vivido desde 1952, para habilitar nuevas habitaciones para los nuevos inquilinos, a los que alimentaba cada dÃa tras ir a los mercados en busca de verduras y de las sobras de pescado. La situación se descontroló totalmente cuando, a finales de la década de los 90, apareció en televisión contando su historia. A partir de ese momento, todo aquel que querÃa deshacerse de un gato en las cercanÃas de esa barriada de PekÃn, optaba por acudir a la casa de la mujer de los gatos y abandonar allà a un minimo e incluso a perros: "El año pasado empezaron incluso a dejarme perros abandonados en la puerta de casa", se queja Ding, que critica "la falta de responsabilidad de quienes consideran que un animal es como un juguete que se puede tirar a la basura cuando crece".
También recibe el apoyo de otros amantes de los gatos, ya que la pensión que cobra es una miseria: 2000 yuanes, aproximadamente 230 euros, con los que en parte cocina hasta 15 kilos de arroz diariamente para dar de comer a sus mascotas.
"Aunque mis vecinos se quejan del mal olor, amo a mis gatos y algunos como Tao Tao o Nian Hu, hasta duermen conmigo".
Fuente:ABC.
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