|
Recientemente ha sido acusado y condenado un famoso jugador de fútbol americano de Estados Unidos por probarse su participación en los combates clandestinos de caninos.
Se trata de Michael Vick perteneciente al equipo de fútbol americano Atlanta Falcons.
El deportista ha sido acusado de entrenar y suministrar perros para peleas en su pais entre los años 2001 y 2007. A aquellos animales que eran vencidos se los sacrificaba inmediatamente ahorcándolos, ahogándolos o dejándolos expuestos a los maltratos del sol, ya moribundos, sedientos y lastimados.
Fueron encontrados en la propiedad perteneciente a Michael Vick más de 66 perros, de los cuales 55 eran de la raza pitbull; se hallaban en su mayorÃa encadenados y a una distancia suficiente como para provocarse pero no poder acercarse tanto como para hacerse daño mutuamente, un método salvaje utilizado desde hace siglos en esta práctica.
Luego de estas contundentes pruebas, la culpabilidad de Vick ha sido irrevocable y fue condenado a seis años de prisión y 350.000 dólares de multa.

Los combates clandestinos de perros es una tradición oscura que se practica en América desde hace siglos. Su nombre original es "blood sport" que significa "deporte de sangre". Estas peleas son protagonizadas especialmente por pitbulls los cuales son entrenados para luchar hasta la muerte.
En una entrevista realizada a Michael Roach afirmó "El fenómeno va creciendo. Se lo ve en Chicago, Nueva York, Baltimore, Richmond pero también en Indiana, Wisconsin y esto involucra a todo tipo de personas, desde las más pobres a las más ricas".
Roach es uno de los principales investigadores de la Anti-Cruelty Society, la ONG que trabaja por los derechos de los animales más importante de este paÃs cuya sede está en Chigago. Poco más tarde explicó que las peleas suceden a tres niveles: el de las pandillas, el del entrenamiento y el realizado a nivel profesional.
"Las peleas tienen lugar en garajes, subsuelos, casas abandonadas o incluso apartamentos, donde se sacan las puertas para construir un ruedo", explicó.

Durante las peleas las apuestas pueden llegar a ser de $20.000 0 $30.000 en las realizadas en la calle y a medio millón de dólares cuando los organizadores son los criadores clandestinos. Según las investigaciones puede haber tan sólo en Estados Unidos hasta 40.000 profesionales de peleas de perros.
Además, aunque la duración de alguna de ellas puede ser de 15 minutos, en otras puede extenderse por horas, y concluye cuando uno de los animales no quiere soltar a su presa y, de no matarla él, lo harán más tarde los organizadores para infundir el mensaje de "esto les sucede a los perdedores".
Según una encuesta realizada por la Anti-Cruelty Society, en los últimos años, los refugios de animales han sido inundados de pitbulls con severas lastimaduras o cubiertos de cicatrices. 
En las ciudades donde existen grandes pandillas, éstas atemorizan a toda la comunidad, robando perros y gatos para utilizar en el entrenamiento.
Además se estima que el 40 % de los niños menores de 10 años han presenciado o escuchado hablar de estas peleas, lo cual asevera el problema, pues se transmite de generación en generación esa obsesión por la sangre y la violencia que más tarde reproducirán siendo mayores.
La reciente culpabilidad de Vick dejó en evidencia que los combates ilegales de perros, esa vieja y violenta práctica, sigue aún vigente en el mundo, y que no se trata sólo de un pasatiempo de las clases marginales.
Las denuncias realizadas por Jack London en su libro "Colmillo blanco" a mediados del 1800, aún están vigentes hoy en dÃa y deben ser escuchadas y atendidas..

Fuente: www.mascotas.com
|