|
|

|
Escrito por Mordisquitos
|
|
Lunes, 15 de Febrero de 2010 17:25 |
La caza de monterÃa es una práctica de caza mayor tradicional, en la cual se usan jaurÃas, más comunmente denominadas en español como rehalas, grupos de perros bravos, animales domésticos criados para potenciar su fiereza y utilizados como medio para batir el monte haciendo salir despavoridos animales salvajes como el jabalÃ. En un monte se dispone una serie de armadas, o lÃneas de de tiro donde están puestos los cazadores, que rodean y cubren el terreno. Según su particular ubicación las armadas reciben diversos nombres (cuerda es la más alta; sopié la más baja; traviesa la que atraviesa o se encuentra generalmente en medio de la mancha o el terreno cubierto por los cazadores). Desde un extremo determinado, o desde más de uno, se procede a la suelta de las rehalas que, conducidas por sus respectivos perreros, batirán la mancha en diversas direcciones con el objeto último de que las piezas de caza en su huida traten de atravesar las lÃneas de monteros o sean avistadas por estos, quienes abren fuego al paso de los animales salvajes objetivo de la batida.

En España, la práctica se encuentra muy extendida, sobretodo en los pueblos y en entornos rústicos muy cercanos al campo y con pocas poblaciones, existiendo gran cantidad de agrupaciones y cotos de caza que la permiten. En Argentina, el Dogo Argentino, es un perro utilizado para la MonterÃa Criolla, la versión local que tiene como objetivos la caza de especies nativas como el casi extinto yaguareté, el perseguido puma, muchas veces este felino es usado para las pruebas de campo, y el pecarà de collar, asà como la gran cantidad de especies exóticas importadas hasta los montes de Argentina para fomentar la práctica de la caza al estilo europeo, como el jabalÃ, el ciervo colorado y venados, que por otro lado tienen impacto negativo en los ecosistemas no preparados para la convivencia de estos animales con la fauna autóctona. Además de ser una práctica cruel por falta generalmente de educación ética respecto a los animales, se puede encontrar por parte de los cazadores monteros una defensa de este tipo de caza justificándola por la existencia del jabalà europeo en sus campos, cuando estos fueron introducidos en los montes argentinos con la finalidad de crear piezas de caza mayor para poder desarrollar esta práctica, lo cual es paradójico y un argumento falaz.

El entrenamiento de los perros de caza en la lucha cuerpo a cuerpo, muchas veces se lleva a cabo de manera cruenta e ilegal en las llamadas pruebas de campo, en estas pruebas o entrenamientos se introduce al perro en una jaula donde se encuentra un puma o un jabalà en cautiverio, atados por cadenas o encerrados entre barrotes, para que aprendan a matarlos en una verdadera riña de animales donde, cual circo romano, el público disfruta del espectáculo infringiendo las leyes que versan sobre la crueldad contra los animales. No obstante esto, no es rara la pérdida de perros, muertos en las partidas de caza producto de la desesperada defensa de sus presas, no siendo rara la muerte de éstos, o el quedar gravemente heridos. Los cazadores de monterÃa generalmente son duchos en la sutura de sus canes en el medio del campo, siendo el hilo y la aguja parte indispensable de su equipo, no hay muchos veterinarios profesionales que respalden estas prácticas horribles. Por otra parte, los perros de rehala que no son suficientemente fieros, se les nota en el grupo que son débiles o quedan heridos resultando poco útiles para la caza, son en muchas ocasiones abandonados por los dueños que los instrumentalizaron.
El pasado 7 de febrero de 2010, se produjo una batida de caza con perros de rehala, en Sierra Morena, España, y en ElMundo se publicó un relato de Carlos de Hita sobra la jornada de caza y la vida de estos perros.
|
|
|
Animalistas conectados |
|
Tenemos 21 invitados conectado(s) |
|