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Escrito por Patricia Alvarez
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Miércoles, 28 de Octubre de 2009 14:59 |
Origen de la raza Beagle Harrier
Esta raza de origen francés, fue creada a fines del siglo XIX, por el barón Gérard. Proviene, como su nombre lo indica, de la cruza entre el Beagle y el Harrier, y se cree que también existió aporte del Briquet del sudoeste. Tras los nefastos intentos de criadores para favorecer la sangre Beagle o Harrier, la nueva política de cría ha estabilizado la raza, que no es ni un gran Beagle ni un pequeño Harrier. En 1974, la FCI oficializó el estándar.
Características generales del Beagle Harrier
este perro es muy resistente, ágil y vigoroso. Es menos potente que el Harrier, pero más rápido que el Beagle y dotado de un gran olfato. Es excelente para la caza de persecución de montería: liebre, zorro, corzo y jabalí. Es muy valiente, trabaja bien en jauría y no teme aventurarse en zarzales tupidos. Franco y de carácter flexible, el Beagle Harrier resulta un compañero agradable.
No requiere de muchos cuidados, pero sí necesita espacio y ejercicio. Además de cepillarlo con regularidad.
Estándar de la raza Beagle Harrier
El Beagle Harrier, tiene una medida intermedia entre el Beagle y el Harrier, pesa aproximadamente 20 kg y mide de a cm.
De cabeza medianamente fuerte y bastante ancha, con el stop no acusado y testuz, recto. Hocico estrecho y nariz bien desarrollada. Lleva sus oscuros ojos, bien abiertos. Tiene las orejas más bien cortas y anchas, ligeramente redondeadas en su parte media. Descienden planas a lo largo del cráneo y se tuercen levemente en la parte inferior.
Su cuerpo está bien constituído, cuello despejado, pecho bajo, aunque no demasiado plano. Espalda corta y fuerte, como el lomo musculoso y algo encorvado. El vientre no debe estar demasiado recogido, sino más bien, compacto. De miembros fuertes y muy musculosos. Pies no demasiado alargados, apretados, con almohadillas duras. La cola mediana y bastante gruesa.
Tiene el pelo bastante tupido y aplastado, pero no muy corto. El pelaje es siempre tricolor, de leonado a negro y blanco, sin dar importancia al manto, con fuego más o menos vivo o pálido o carbonado.
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