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Escrito por Graciela
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Jueves, 26 de Junio de 2008 17:31 |
Para mantener la higiene en nuestro hogar, y evitar que las personas que vivimos allà podamos contraer infecciones provocadas por problemas de salud e higiene de nuestras mascotas, es fundamental mantener sanos y limpios a nuestros animales.
Si bien muchos veterinarios aconsejan que es mejor no bañar a nuestros perros, porque el particular olor que poseen es el medio que utilizan para comunicarse y mostrar su identidad, las cosas cambian cuando se trata de mascotas domésticas que deben convivir en el mismo ambiente con seres humanos.
En primera instancia, debemos tener en cuenta que deberÃamos bañar a nuestro perro de manera regular, aunque no continuamente. El exceso de baños puede ocasionarle a nuestro amigo serios problemas, debido a que podrÃan disminuir las defensas que posee.
Otro factor a tener en cuenta es el tipo de manto de nuestro animal, ya que el baño les ocasiona una muda de pelo, que suele ser mayor en los canes de pelo doble.
Lo primero que debemos hacer para comenzar con el baño es controlar la temperatura del agua y asegurarnos de que esté tibia. Una vez que ya hemos mojado a nuestro amigo, tendremos que frotar su pelo con la utilización de algún champú especial, adquirido en un centro veterinario.
Al aplicar el champú, comenzaremos por el lomo y lo extenderemos hasta las patas, dejando siempre para lo último su cabeza, que será el momento en que deberemos tomar la mayor cantidad de precauciones, con el fin de evitar que el champú ingrese en sus oÃdos o en sus ojos.
Luego lo enjuagaremos, tomando al perro por el hocico y echándole agua de adelante hacia atrás, utilizando un recipiente adecuado. Es importante estar atentos para quitar todo el champú del cuerpo del animal, ya que muchas veces el perro puede contraer alguna enfermedad dermatológica debido a restos de jabón en sus pelos.
Luego del baño, durante el cual seguramente nos hemos divertido mucho junto a nuestro can, se procederá al secado, una de instancias más importantes, ya que la humedad en el animal puede ocasionarle infecciones respiratorias.
Primero lo secaremos con una toalla sin frotarlo, sino realizando suaves caricias en sentido descendente. Posteriormente, procederemos a completar el secado mediante la utilización de un secador de pelo.
Por último, entre caricias y mimos, deberemos peinarlo y cepillarlo, a lo cual nuestro amigo seguramente se entregará de manera apasionada.
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